Muerte

Sorprendido al extremo por el golpe mortal de un infarto se apretaba cual gusano recién pisado en el suelo de su departamento. Su boca quería gritar pero era imposible. Sus manos contra su pecho buscaban un alivio que no llegaría nunca. Se hacían cada vez más rígidas pareciendo plásticas y se aferraban a su camisa desgarrando sus últimos momentos mientras sus ojos más abiertos que nunca cavilaban en el espacio de la habitación que su ataque le permitía.

Nunca supo exactamente en qué momento pero murió pocos segundos después.

Salió de su cuerpo, y al verse tendido el pánico lo asaltó y salió a la calle bajando con desesperación las escaleras.

Pudo tropezar con fuerza un par de vecinos, pero ya simplemente no existía. La extrañeza no dejaba de atormentarlo en aquel momento y aún así corría huyendo de una realidad que lo golpeaba en la cara más fuerte y más fría que el viento.

Ya en la calle, su mirada confundida buscaba alguien que lo pudiera ver, algún sitio al que ir, pero no podía moverse. Estaba extrañamente paralizado luego de haber bajado del departamento a una velocidad increíble.

Entre la multitud se coló una mirada que fija lo penetraba. No tardó en notarla y contrario a lo que creía, el miedo aumentó. De pronto se quedó inmóvil respondiendo aquella mirada proveniente del inexpresivo rostro de una mujer más blanca que una nube. Tenía un cabello tan negro cómo las sombras más inescrutables y ondeaba con fuerza en la nada que la acompañaba. Su actitud era escalofriante.

Quedó de pronto en un silencio absoluto. No escuchaba su aliento, su corazón no existía, pertenecía a un espacio etéreo e inconcluso.

Pronto pudo moverse hacia la mujer que inmóvil no dejaba de verlo directo a los ojos. Poco a poco sus ansias se iban calmando. Se embrujaba a cada centímetro recorrido. Cada vez más cerca.

Sentía una liviandad indescriptible. Se fue desvaneciendo. Pronto cerró los ojos… al final desvaneció.

Sólo quedó su cuerpo encerrado en cuatro paredes naciendo como plantas en la vieja alfombra que fue su lecho de muerte y única compañía en el último día de su vida.

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