Extraño

La calle se abre a mis pasos mientras reto al viento que solitario revuelve esa mezcla triste de hojas secas y basura que me rodea.

Decido buscar un sitio para escribir un rato y drenar este exceso de letras que me saltan de la piel.

Voy ajeno al silencio que me acusa con un constante silbido en mis oídos y la soledad ya no me sorprende. Parece un pueblo fantasma.

Ya las ventanas quedaron ciegas, las rejas se abren deseosas de tener a quien abrigar y los negocios no abren más. Sólo yo sigo caminando. Podría ir en medio de la calle y no habría ningún contratiempo.

Llego a la plaza donde el banco de siempre me sonríe.

Me siento, abro mi libreta y me ciega la blanca hoja que me mira con sorna.

Levanto la mirada. No hay nada. Cierro los ojos y es lo mismo.

Mi piel se deja al sol. Mi postura se relaja y mi rostro se vuelve piedra.

Nada que ver, nada que escribir. Esta aridez que me sostiene, este abandono de un cielo que no me ha vuelto a buscar. Es raro haber vuelto así.

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One thought on “Extraño

  1. Si esto es “nada que escribir”, adelante poeta que la belleza, hermosura, y cualquier calificativo que no encuentro, expande mi pecho que se infla con tu expresión

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